Mafalda siempre genial
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jueves, 5 de abril de 2012


Trabajar por objetivos en la sanidad pública

     Suena bien eso de que si cumples los objetivos tendrás una remuneración mayor. De este modo tu sueldo, o gran parte de él, se vincula a cumplir con esos objetivos. Es algo personal, no hay escusas, tu te comprometes y luego, tras una evaluación "objetiva" deciden si cobras o no, y cuánto cobras.
     No es que me parezca bien ni mal, muchas empresas privadas trabajan a sí y parece que son más competitivas, lo que no sé es si son mejores.


Imagen obtenida en web


     A mi lo que me surgen siempre en estos casos son dudas que deben ser simples. Quién evalúa, cómo y cuándo. Cómo puede ser que con los mismos objetivos y la misma actividad este año tengamos cumplido un alto porcentaje y el año pasado no, insisto sin cambiar nada ya que se realizaba la actividad de forma adecuada.
     Por otra parte, sigo sin saber qué quieren de nosotras las matronas. "Los acuerdos priorizan este año garantizar la sostenibilidad del sistema, mediante la contención del gasto, la mejora en la utilización de los recursos y la excelencia en la calidad y seguridad de la atención al paciente." Es muy difícil contener el gasto, y conseguir la excelencia en la calidad, y más la seguridad del paciente.
     Pero lo que ya no sé cómo interpretar es que una de las medidas priorizadas sea la de potenciar los partos naturales. "Las medidas para la mejora de la eficiencia y del uso de los recursos este año constituyen un 40% del acuerdo de gestión y el 60% restante, se orienta a mejorar los resultados de la atención, la prevención y la satisfacción del paciente. En este último aspecto, destacan nuevas medidas como la implantación del parto natural,..." Más que nada porque los estudios dicen que el parto mejora en tanto en cuanto se disponga de una matrona por mujer, sí ese objetivo que parece imposible de alcanzar cuando lo primero que proponen es reducir una matrona en el turno de noche.
     Por otra parte estamos esperando que se nos pidan ideas de cómo mejorar la calidad, disminuir el gasto y alcanzar la excelencia, mejorando la seguridad del paciente, en nuestro caso de dos personas, o más a la vez (en el caso de embarazos múltiples).


Imagen obtenida en web


     Lo dicho que espero que nos pregunten y sobre todo que nos expliquen las bases de una atención con menos recursos, sobre todo humanos, y a la vez humanizar y potenciar el parto natural.


http://www.elmundo.es/elmundo/2012/04/04/valencia/1333539153.html

miércoles, 8 de febrero de 2012

Mortalidad materna y fetal

     Es una realidad fácilmente demostrable que en los últimos años el descenso de la mortalidad, tanto materna como fetal, ha sido significativo en los países desarrollados. Si miramos con cierto criterio las gráficas que se nos presentan podemos observar que a partir de los años 50 se entra en un claro descenso de este tipo de episodios. No obstante, no es solo una la causa que ha llevado a esta mejora en las tasas de morbi-mortalidad maternofetal.




     Por una parte se generaliza el uso de antibióticos, y se mejoran las técnicas anestésicas, circunstancias que permiten afrontar partos complicados con resultados más favorables. Del mismo modo, el estado de salud de las mujeres ha mejorado considerablemente. Debemos señalar que  los controles prenatales han favorecido la identificación, y por ende, el afrontamiento precoz de las patologías, evitando significativemente las complicaciones, tanto de las mujeres como de los hij@s. También, cómo no, debemos observar el descenso del número de embarazos por mujer, a partir de la disposición de métodos anticonceptivos asequibles para la población, con lo cual las complicaciones relacionadas con grandes multíparas han disminuido.



Área funeraria infantil en el cementerio del Puerto de la Cruz (Tenerife)


     Los abortos terapéuticos han provocado el descenso del número de recién nacid@s con patologías graves, y por tanto la reducción de las tasas de mortalidad perinatal.

     Éstos no son los únicos factores que han influido pero sí creo que son elementos a tomar en cuenta. Podemos igualmente añadir la mayor supervivencia de fetos de corta edad gestacional, disminuyendo las tasas de mortalidad fetal.

    El hecho de que los partos se atiendan en los hospitales no es lo único que ha mejorado estas tasas, sino un compendio de todas ellas y otras más. Es en este momento cuando nos podemos plantear si hay prácticas habituales que pueden ser revisadas a la luz de la Evidencia Científica. De este modo se han elaborado nuevas guías  de actuación que aunque no son de obligado cumplimiento, cada vez son asumidas por mayor número de profesionales. Entre estas revisiones queda aun poco claro que el hospital sea el único sitio seguro para nacer, en partos de bajo riesgo.

    Cuando hablamos de clínicas y hospitales no podemos generalizar, ya que muchos de ellos carecen de personal fijo para la atención a la mujer desde el primer momento en el que ingresa. Es habitual en las clínicas privadas que sean las matronas las que se hacen cargo de la mujer y avisan al tocólog@o que se encuentra fuera del centro sanitario, cuando el parto está muy avanzado, con el fin de que le dé tiempo de acudir para aistir durante  el expulsivo. Por tanto, poca diferencia hay con la asistencia en casa de una mujer atendida por una matrona con ciertos recursos materiales, y sufieicnte experiencia  para identificar precozmente posibles complicaciones. 
     Por todo ello y sin ánimo de polemizar, creo que deberíamos dejar de generalizar en temas de salud. Que el parto tiene riesgos es una realidad, pero hay que reconocer que una complicación grave puede no ser resulta ni siquiera en el hospital mejor dotado del mundo. Ya he expresado en varias ocasiones que no abogo por el parto en casa, pero no por ello desmerezco a las compañeras que los asisten asumiendo lo especial de acontecimiento, para lo bueno y para lo malo.
     Creo que es momento de reflexionar, reevaluar y matizar generalizaciones injustas que no son reflejo más que de unos intereses, en algunas ocasiones, alejados de la buena práctica de la obstetricia.

domingo, 5 de febrero de 2012

Caroline Lowell, In memoriam

          En esta sociedad en la que cada vez carecemos más de valores, o al menos eso se nos demuestra casi a diario, un caso especial llama a nuestras conciencias. Desde una perspectiva profesional, y tras muchos años de experiencia asistiendo partos, soy poco partidaria de los partos en casa, pero respetuosa con quienes toman conscientemente esa opción para recibir a su descendencia.


    

      Una noticia nos ha sorprendido esta semana con una profundidad inusitada, la muerte de Caroline Lovell, en Australia, tras dar a luz en su casa. Cuánto más profundo es el impacto cuando se nos ha narrado su lucha reivindicativa por el derecho del nacimiento en el domicilio con apoyo profesional. Una lucha que le convierte en una heroína en una sociedad en la que cada vez se delega en las otras personas muchas de las propias decisiones. Esperamos que nos digan cuando quedarnos embarazadas, qué comer, cuánto ejercicio hacer, qué beber, qué ropa comprar, todo esperamos que nos lo digan en las sesiones de preparación para la maternidad, pero en raras ocasiones somos nosotras quienes tomamos las riendas de nuestra maternidad.
     Cuando te acercas a la prensa y ves cómo han tratado la noticia, y los comentarios de los "expertos" lectores, te asustas un poco por los prejuicios, muchas veces signos de la propia ignorancia de quien los escribe. Aunque lo más impactante es cuando lees la opinión de un profesional y observas que entre sus argumentos, algunos seguro que válidos y fundados, se cuelan opiniones que de haber sido realizadas realmente por él nos dejan totalmente desconcertadas. Cuando se dice que "A part que les dones ja no tenen la condició física necessària per aquesta mena de parts" (a parte de que las mujeres ya no tienen la condición física necesaria para esta forma de partos), (http://www.google.es/ig?sourceid=navclient&hl=es&ie=UTF-8&rlz=1T4ACAW_esES442ES445) no sé a qué mujeres se refiere ya que no existe un prototipo de mujer que englobe a todo un grupo que está formado por la mitad de la población mundial.
     Desde mi modesto entender cualquier muerte de una mujer por complicaciones en el parto es una gran desgracia. El parto es un acto de vida y no de muerte, pero lamentablemente muchas hemos vivido situaciones de este tipo, y en mi caso siempre ha sido en el ámbito hospitalario.
     Quizás sea hora de revisar con criterio científico qué se puede y qué no se puede ofrecer en la asistencia al parto. Cómo deben ser asumidos los riesgos, qué recursos debemos tener a nuestro alcance, qué criterios debemos seguir en todo momento, y olvidarnos de los personalismos, tanto por parte de quienes propugnan la medicalización en todos los casos , como por parte de quienes defienden hasta extremos innecesarios la no intervención.
      Desde mi defensa por la sanidad pública creo sinceramente que podemos hacer más y mejor. Lo primero ser capaces de formar equipos de matronas y obstetras en los que se prime lo fisiológico, tras descartar la existencia de anomalías que requieran una atención medicalizada. Vigilar los embarazos y actuar solo cuando sea lo más adecuado. Olvidarnos de las "estimulaciones por buenas condiciones obstétricas", las inducciones "porque tengo/tiene ganas de terminar", las cesáreas para librar el fin de semana (o por que me voy a un congreso), los ingresos por "pródromos de parto" que llevan a los médicos a inducir partos por miedo a dar el alta y que "pase algo". En esos casos es posible que comprobemos que "las mujeres" no hemos perdido la capacidad de tener un parto de modo natural, y poder vivirlo en plenitud. Si además permitimos que las mujeres expresen lo que quieren, nos permitimos empatizar con ellas, y ofrecemos nuestros conocimientos, los ancentrales y los científicos, es posible que el parto recupere parte de la belleza que hemos eclipsado.
     Desde este rincón de matrona mi más sincero reconocimiento a las matronas que como Caroline Lowell, luchan por un parto razonablemente seguro en el domicilio. También por las matronas que luchan a diario por hacer que los paritorios de los hospitales sean un espacio de encuentro y nacimiento respetado, sin renunciar a un equipo dispuesto a intervenir cuando sea necesario. 

Otras referencias:

viernes, 27 de enero de 2012

El parto: del "menú del día" a la "cocina de diseño"

   
     Llevamos años reivindicando los derechos de las mujeres a elegir sobre su propia vida. Esta cuestión no es baladí. Hemos de recordar que en España la mujer no tuvo derecho a voto hasta bien entrado el siglo XX, y sólo después de 1975 fue una realidad plena. Se ha luchado por los anticonceptivos, porque se pudiera elegir el momento de la maternidad y el modo de parir (natural, con epidural, cesárea por que me viene bien, etc.). No hay duda de que vivimos en España unos momento de cierta "gloria" en lo que al papel de la mujer se refiere. Ahora, debemos empezar a respetar las opciones de cada una, en la medida de lo posible.
      Ahora estamos en una etapa en la que la mujer, y por ende la pareja, puede solicitar una especie de "parto a la carta". Hemos pasado del "Menú del día" al "Bulli" de los partos, y las matronas estamos intentando adaptarnos al momento. Pero eso también tiene sus pegas.
     Hay profesionales que solo saben y quieren "el plato de siempre", acostadas, oxitocina, dilatación manual, etc. Otras que quieren, y a veces saben, la "cocina de autor", partos de pie, en la cama, acostadas de mediolado, en la bañera, en la silla, etc. Luego estamos las otras, las que conocemos la "cocina tradicional", hemos hecho cursos de "cocina de autor", hemos visto los documentales del National Geographic, hemos leído, pensado y vivido situaciones tan variadas  que hemos descubierto que el parto no se ciñe a una receta única.
     En el respeto a la mujer hay que valorar qué les podemos ofrecer. Si no  tengo práctica en una forma determinada de asistir, puedo ofrecer la que domino, con ciertas modificaciones que permitan a la mujer vivir su parto en plenitud. Puedo favorecer la deambulación aunque esté monitorizada, puedo tener una vía venosa aunque solo la use para la extracción de analíticas si es necesario, puedo ofrecer bebidas cuando los factores de riesgo sean bajos, y puedo ayudar a que la epidural esté disponible cuando la mujer la solicite, entre otras cosas.
     Por el momento, ni yo ni mis compañeras hemos tenido quejas sobre nuestras formas de asistir al parto, cumpliendo eso sí con el deber de informar, hacer partícipes a las mujeres y acompañantes del proceso, y explicando el porqué se hacen las cosas. Actualmente el nivel de satisfacción de las mujeres asistidas en nuestro hospital supera el 95%, difícilmente superable en estos tiempos de recursos limitados.
     Creo que empieza a ser el momento de que las profesionales de la asistencia pública reivindiquemos nuestra calidad tanto asistencial como humana.



No dejes de ver este enlace de partos asistidos en el HGU de Alicante



jueves, 26 de enero de 2012

Tanto por saber. El parto

     Llama la atención cuando te acercas a la literatura científica lo poco que sabemos sobre el parto. Sí del parto. Se supone que tenemos Evidencia Científica de casi todo, o eso nos hacen creer, pero la realidad es otra.
     Las investigaciones que se realizan de forma experimental tienen unas barreras éticas que debemos respetar, o al menos eso es lo que se está pregonando a cada momento. Por tanto, investigar sobre el mecanismo fisiológico del parto, según los requerimientos mínimos para poder considerar que el trabajo no tiene sesgos, es actualmente imposible (y esperamos que durante muchos años más). Entonces, ¿cómo se han hecho las investigaciones de las que disponemos?, pues ni más ni menos que con ovejas.
     Esta circunstancia nos lleva a reflexionar sobre la validez de algunas de las conclusiones, sobre todo en lo referido al aspecto psicológico y afectivo que nos diferencia de forma tan relevante de nuestros alejados parientes investigados. Añadamos a ello el hecho de que nuestra anatomía es diferente, nuestros ciclos hormonales distintos, nuestro entorno social único, etc.
     Con todo ello solo quiero resaltar que el hecho de que en muchas ocasiones no exista Evidencia Científica para algunas de nuestras actuaciones, no significa que no tengan máxima relevancia, sino que no se han podido cumplir los parámetros (Actuales) de lo que es considerado Evidencia Científica.
     Por todo ello sigamos potenciando la parte afectiva del parto, tomando de la ciencia tan solo lo que nos permita proporcionar un parto seguro, pero sin maxificar estos recursos.