Mafalda siempre genial
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jueves, 12 de julio de 2012


Aviso a la vecindad, voy a parir en casa


          Es curioso cómo van cambiando los tiempos. Hemos pasado por diferentes cambios en lo referido a cómo y dónde parir.
          Inicialmente todas parían en sus casas, acompañadas de una matrona o de una vecina con experiencia en estos menesteres. Los hombres alejados, ya sabéis calentando agua y esas cosas.
          Pasó el tiempo y se consideró que era mejor que los partos se atendieran en las maternidades. Allí había médicos, aunque eran las matronas, muchas veces monjitas (como decía mi madre), las que atendían a las mujeres dejando que los médicos intervinieran solamente en situaciones complicadas.
          Se empezó a hablar del "parto sin dolor", o lo que es lo mismo, pentotal intravenoso en el expulsivo, después de haber pasado toda la dilatación. Cuando vi el primero no podía entender que una mujer tan educada y normal, pudiera decir las cosas que decía y de forma tan alta.
          Luego llegó la epidural. Matronas de todo el mundo luchamos por que la mujer dispusiera de ella. Se hicieron concentraciones y manifestaciones de embarazadas, con gran revuelo mediático, aunque en algunas ocasiones sin ningún resultado. Aún hay hospitales de nuestro entorno que no disponen de ella, o si lo hacen es solo en horario restringido.
          Más tarde, llegó el plan de parto, y entre diversas opciones se apostaba por un parto en movimiento, por supuesto sin epidural. Aunque siempre con la posibilidad de solicitarla si la mujer lo considera durante la dilatación.
          Ahora volvemos al principio, con ciertos matices. En algunos casos seleccionados, las mujeres eligen recibir a su bebé en su casa. Claro que la gente no está tan mentalizada como antes. Hay que tener en cuenta que nos guste o no, es posible que el parto duela mucho, y la mujer se queje, e incluso grite. Por ello, qué menos que tener en consideración avisar al vecindario. Pues ese es el caso que me lleva redactar esta entrada.
          Imaginaros que eres personal sanitario y llegas a tu casa y encuentras una nota de tus vecinos que dice: "Buenas noches, somos sus vecinos del 2ºC, es probable que esta noche nazca nuestro hijo. Nuestra intención es parir en casa, estamos con nuestra matrona y este escrito es para avisarles y no se asusten si oyen "ruidos". Gracias por su comprensión de antemano a las 22:30 del 11 de Junio".




          Bueno pues así fue la cosa. Lo que no he podido averiguar es cómo fue el parto, si la mujer emitió sonidos elevados, no solo de dolor sino de felicidad, al ver nacer a su hijo como ella había deseado.

domingo, 24 de junio de 2012

El parto al que asistió un invidente


Cuentan las matronas del lugar que un día, de hace ya varios años, se vivió una anécdota difícil de olvidar.

            Una compañera tenía un amigo invidente que le llamó comunicándole que su mujer había roto aguas y que le ingresaban para una inducción al día siguiente. La matrona madrugó para hacerse cargo del parto y al llegar vio a su amigo en la sala de espera. Tras preguntarle como estaba su mujer, este le contó lo que le había pasado.

          Parece que la señora pasó a la dilatación durante la noche al haber empezado con contracciones. En esos años solo se dejaba pasar al marido en el momento del nacimiento. Al poco de llegar a la dilatación le avisaron para que entrara, le facilitaron las calzas, bata y gorro, y le acompañaron a la cabecera de la mujer. Él se centró en dar ánimos, ofrecer palabras cariñosas, y esperar a que el bebé naciera.

           La matrona observó que la mujer no respondía como era de esperar a todas las muestras que el marido le ofrecía, y le preguntaron que qué le pasaba, y por qué no hacia caso a su marido. Y ahí vino el desenlace. Ella dijo pausadamente que ese señor no era su marido, hecho que dejó estupefactas a todas las personas presentes. Cómo que no es tu marido? A lo que ella confirmó que no lo era.

          El hombre salió del paritorio sin entender nada, y confirmando que realmente esa señora no era su mujer.

          Tras pasar al marido correspondiente, le preguntaron a la señora que cómo era que no les había dicho nada. Ella dijo que al verle ciego, estar acompañado por el personal y dar ánimos tan bien, pensó que era alguien del personal que se dedicaba a eso.

          En fin que no está de más confirmar siempre que el acompañante corresponde con la parturienta.

miércoles, 18 de abril de 2012



Extracción de sangre


              Hoy os contaré una anécdota reciente que me hizo mucha gracia.
          El otro día realicé una extracción sanguínea a un chica gitana. Tras pincharle conecté los tubos e iba saliendo sangre de forma sencilla. Los fui llenando mientras ella los miraba con atención.
          Cuando estábamos terminando me dijo "que sangre más roja". Yo pensé que iba a seguir la conversación hacia lo típico, que como no somos de sangre real tenemos la sangre roja y no azul... Pero no, lo siguiente que me dijo me dejó sin palabras "cómo se nota que mi grupo es el universal, por eso es tan roja". 
          No supe qué decir, terminé la extracción y le indiqué que esperara los resultados junto a sus familiares.
          A veces te quedas sin palabras, pero con una sonrisa.



imagen de internet